Mediante la Resolución Ministerial 109-2026-PCM, publicada en el diario oficial El Peruano, se ha dispuesto la conformación de la representación empleadora que participará en la negociación colectiva en el nivel centralizado durante el periodo 2026, en el marco de lo previsto por la Ley 31188 y sus lineamientos de implementación .
La medida responde a una exigencia normativa clara: el Poder Ejecutivo, a través de la Presidencia del Consejo de Ministros, debe designar a sus representantes para integrar la Comisión Negociadora, garantizando así el desarrollo del proceso de negociación colectiva con las organizaciones sindicales más representativas del sector público.
En ese sentido, la resolución confirma la designación de veintiún (21) representantes titulares por la parte empleadora, integrados principalmente por funcionarios de la Presidencia del Consejo de Ministros, el Ministerio de Economía y Finanzas, así como representantes de distintos sectores y entidades públicas, incluyendo organismos como SERVIR y gobiernos subnacionales .
Asimismo, se establece que determinados representantes deberán designar a sus alternos, lo que permite asegurar la continuidad operativa del proceso negociador, una previsión que, en teoría, fortalece la institucionalidad del diálogo.
Sin embargo, más allá de la formalidad del acto administrativo, la publicación de esta resolución pone sobre la mesa una preocupación que no puede pasar desapercibida: el tiempo disponible para llevar adelante la negociación colectiva resulta particularmente acotado. La designación de la representación empleadora se produce en una etapa del calendario que reduce significativamente los márgenes para una negociación técnica, ordenada y con capacidad real de alcanzar acuerdos sostenibles.
En un sistema donde la negociación colectiva en el sector público implica no solo el reconocimiento de derechos laborales, sino también el respeto a restricciones presupuestales y reglas fiscales, los plazos no son un detalle menor, son, en realidad, una condición estructural para el éxito del proceso.
Así, aunque la conformación de la representación empleadora constituye un paso necesario y esperado, el desafío inmediato será gestionar un proceso de negociación que, en términos prácticos, inicia con el reloj ya en cuenta regresiva.